Ingredientes (para 4 personas):

1 kg de patatas

1 cebolla grande

6-8 huevos medianos

Un chorrito de leche

Aceite de girasol para freir

Sal

Opcional: pimiento verde y rojo, chorizo, tacos de jamón york, jamón ibérico o queso manchego rallado.

 

Tiempo de elaboración: 40 minutos

 

La tortilla de patatas es tal vez el plato español más típico o uno de los más conocidos. Solo por este motivo ya merece que le dediquemos esta vídeo receta, porque hay muchas maneras de hacerla, muchas versiones y aquí os vamos a proponer algunas.

Primero empezamos eligiendo el tipo de patata que vamos a utilizar. Dependerá del gusto de los comensales, pero en nuestro restaurante siempre elegimos una patata para hervir, que quedan más blancas a la hora de freír pero también quedan un poco más jugosas. Si usáis este tipo de patata solo tened en cuenta que por más que la friais no cambiará el color a dorado.

 

Una vez tengamos las patatas las pelamos, siempre intentando desperdiciar la mínima patata que se pueda, lavamos la patata y la cortamos en 4 porciones y de esas porciones vamos haciendo cuadrados más o menos de un grosor de 1 cm.

 

Cuando estén todas cortadas las lavamos de nuevo y las ponemos a freír en abundante aceite de girasol. Habitualmente no utilizamos aceite de oliva para freír porque le aportaría un sabor demasiado intenso y perderíamos el sabor original de los ingredientes principales. Eso sí, guardaremos el aceite de oliva virgen extra en crudo para el pan con tomate con el que acompañaremos la tortilla.

 

En este punto de la receta podemos añadir los ingredientes que queramos. Lo habitual es dejarla así o añadirle cebolla cortada en juliana, pero también podemos añadirle pimiento verde y rojo. También podéis añadir chorizo, tacos de jamón york, jamón ibérico o queso manchego rallado. O mezclar varios de estos ingredientes. Cuando los ingredientes son crudos se cortan en cuadrados y se fríen junto con las patatas. Los ingredientes curados se añaden directamente al huevo junto con las patatas ya fritas y se mezclan. Estas son algunas de nuestras variedades favoritas, pero os animamos a experimentar con otros ingredientes.

 

A continuación batimos los huevos en proporción a la cantidad de patatas que tenemos, por ejemplo, por 1 kilo de patatas utilizaremos de 6 a 8 huevos medianos. Los batimos hasta que queden espumosos y añadimos un poco de sal. Si hacéis la tortilla en casa podéis probar un truco que seguro que conocen todas las abuelas. ¡Os avisamos que a algunos no os parecerá nada apetecible pero a otros os encantará! Consiste en añadir un chorrito de leche a los huevos batidos y volvemos a mezclarlos. Este pequeño detalle le aportará más jugosidad a la tortilla, que quedará más esponjosa. Si sois alérgicos a la lactosa podéis probar con una leche vegetal. En el restaurante nunca le añadimos leche precisamente por si hay personas que son intolerantes o alérgicas pero si lo podéis probar en casa notaréis la diferencia.

 

Siguiendo con la receta, cuando la patata esté frita la sacamos de la sartén con una espumadera y la  colocamos en un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Mezclamos los huevos con las patatas y otros ingredientes hasta que quede todo bien mezclado.

 

Es importante seleccionar una sartén antiadherente para evitar que se pegue la tortilla. Ponemos un chorrito de aceite de girasol del que ha sobrado de freír las patatas, lo extendemos bien y volcamos la mezcla de huevos, patata y otros ingredientes en la sartén. Cuando se haya hecho por un lado, ponemos un plato plano por encima de la sartén, la sostenemos firmemente por el mango y con la otra mano sujetamos el plato, le damos la vuelta a la tortilla y volvemos a poner la tortilla en la sartén para que se haga por el otro lado.

 

Podemos dejar la tortilla muy hecha (más seca y compacta), a medio hacer (más jugosa) o incluso poco hecha (con un poco de huevo líquido por el centro). Esto ya dependerá de cocinero y comensales, ya que sobre gustos no hay nada escrito. Finalmente solo nos quedará disfrutar de esta maravillosa tortilla de patatas y sus variedades con amigos o familia. Un plato riquísimo que lo podemos acompañar con un pà amb tomaquet y una buena ensalada de temporada.

Joaquín González trabajó en el nuestro restaurante en los años 70. Es una persona muy querida y conocida por los comerciantes y los clientes habituales de la Plaza Real. Ha sido testigo de la transformación de Barcelona y del Gótico. En esta entrevista nos cuenta algunos de sus recuerdos.

¿Quién eres y a qué te dedicas?

Soy Joaquín González, también conocido como “Joaquín Verbenas, el terror de las nenas” (se ríe) o “Joaquín del Gótico”. He trabajado siempre en hostelería y actualmente estoy jubilado.

Joaquín González en la Plaza Real de Barcelona

¿Qué relación tienes con el Restaurante Tobogán?

Empecé a trabajar como camarero en el Tobogán a principios de los años 70 con los hermanos García, José y Arturo García Mazas, que adquirieron el Restaurante en el año 1962. José era el marido y padre de las actuales propietarias, Manoli y sus hijas Conchi y María José, a las que las conozco desde hace muchos años y les tengo mucho cariño.

¿Cuál es tu plato preferido? ¿Con qué bebida te gusta acompañarlo?

¡Me gustan todos! ¡Y más si los acompañamos con una copa de buen vino! Pero os recomendaría el pulpo, especialidad de la casa ya que los hermanos García eran gallegos y Manoli también lo es y eso se nota. ¡Tenéis que probarlo!

¿Qué es lo que más te gusta de la Plaza Real?

La plaza Real es como mi segunda casa, yo nací aquí al lado, en la calle Unió. Solo me he ido una vez del Barrio y volví porque este es mi lugar. Ha cambiado mucho desde entonces pero sigue manteniendo su encanto.

¿Cuál es tu rincón preferido de Barcelona?

¡La Plaza Real, por supuesto! Cuéntanos una anécdota que hayas vivido en el Restaurante o en el barrio. Estuve trabajando en el teatro Arnau, entré primero como friegaplatos, después fui ayudante de cocinero y llegué a ser cocinero. Conocí a muchos actores y actrices. Los miércoles grababan el programa de televisión española “Ven al Paralelo”, era mi día festivo y no podía hacer fiesta porque preparaba los bocadillos para los clientes y venían a comer los artistas: Rafael, Bertín Osborne, Sergio Dalma… Todos eran muy amables. Echo mucho de menos esa época pero estoy muy contento porque hace poco he participado en la exposición de fotos “Gotic Delights” del Festival Enfocats en el Centro Cívico Pati Llimona, creada por Guillermo Fernández y otros alumnos de la escuela de diseño Elisava, que me hizo mucha ilusión. Y ahora también me hacéis esta entrevista para el restaurante Tobogán, que yo no me esperaba y que me hace muy feliz.

Joaquín González trabajando en el Teatro Arnau de Barcelona

Por último, qué le diría a nuestros lectores sobre el Restaurante Tobogán?

Que vengan, que prueben sus platos y conozcan a sus propietarias, seguro que pasarán un buen rato en un entorno fantástico y buena compañía. Además yo voy todos los días así que si quieren conocerme en persona, que pasen por aquí.

Muchas gracias por tus palabras, Joaquín y por compartir tus recuerdos con nosotros. Si queréis conocerle un poco más, os dejamos un vídeo de que realizamos durante la entrevista, ¡esperamos que os guste!

 

Barcelona se encuentra en una posición privilegiada en cuanto a la alimentación y la gastronomía. En los platos típicos catalanes suelen mezclarse mar y montaña y los productos son siempre de excelente calidad.

A través de la cocina local se pueden conocer la cultura y las tradiciones de un pueblo, y por lo tanto es muy importante probar siempre los platos típicos. Puedes experimentar nuevos alimentos y sabrosos sabores o incluso productos e ingredientes que ya conoces, pero que todavía caracterizan al país o a la ciudad que está visitando.

En Barcelona hay muchos platos típicos que hay que comer, pero queremos hacer una lista de los 10 platos típicos que hay que probar sí o sí (y si es en nuestro restaurante, ¡mucho mejor!).

1. Pan con tomate

Aunque pueda parecer un plato muy común, el pan con tomate es una de las comidas preferidas por los catalanes y turistas y sobre todo es diferente de lo que parece ser un simple pan tostado, por la forma en que se prepara el pan.

El tomate no se corta en trozos pequeños, sino que se corta por la mitad y se frota directamente sobre la rebanada de pan a la que se añaden un poco de aceite y un poco de sal. Importante es el tipo de pan, por lo general aquí en Barcelona se utiliza el pan de coca o la baguette francesa.
A menudo, se suele acompañar  el pan con tomate con un poco de fuet, el salchichón catalán más conocido.

2. Bikinis

Un  sándwich muy simple hecho de jamón y queso, muy común en Cataluña. Lo podéis encontrar en cualquier lugar, bar o cafetería, con patatas fritas si lo prefiere o con un poco de salsa guacamole hecha con aguacate.

3. Coca

La coca es una especie de pastel que se llena con ingredientes al gusto: jamón ibérico, queso, verduras, etc. La versión más común es el pan de coca con escalivada.

4. Escalivada

Uno de los platos típicos más comunes que se pueden encontrar en todas partes, como tapa o como aperitivo en el restaurante. Es un plato preparado con pimientos, berenjena, cebolla y tomates cocinados y con anchoas encima.

5. Calçots con salsa romesco

Este es definitivamente uno de los platos catalanes más tradicionales de la cocina catalana que generalmente se prepara en los meses invernales. Los calçots son cebollas que se cocinan a la parrilla.
La capa externa de cebolla se quema y tienes que quitarla, luego se queda solo la cebolla blanca que tienes que sumergir en la salsa romesco hecha con tomates, pimientos, ajo, almendras, pan y aceite de oliva extra virgen.

Comer calçots puede ser un poco complicado pero a la vez muy divertido: básicamente, no se utilizan ni platos ni cubiertos. Hay que comer con las manos. En general, la “Calçotada” consiste precisamente en esto: comer con amigos todos juntos cerca de la parrilla, tomando el Calçot, y sumergirlo en la salsa, inclinar la cabeza hacia atrás y poner el Calçot en la boca, tratando de no ensuciarse con la salsa.

6. Butifarra con mongetes.

Otro plato típico de la auténtica cocina catalana: es una salchicha sabrosa cocida a la parrilla, que suele ser acompañada con frijoles blancos o frijoles rosados.

7. Arroz negro

El arroz negro, un famoso plato de la cocina catalana y de la Costa Brava. Es un arroz preparado con sepia, mariscos, cebolla, ajo y tomates.

La Rambla, también conocida como Las Ramblas, es una de las principales arterias de Barcelona y uno de los lugares más conocidos de la ciudad. Se trata de un agradable paseo de 1,3 kilómetros que conecta la Plaza de Cataluña con el antiguo puerto de la ciudad.

Las Ramblas siempre están animadas, repletas de turistas y artistas callejeros que actúan como estatuas humanas. El paseo cuenta con numerosas terrazas y resulta agradable sentarse para contemplar el ir y venir de los transeúntes a pesar de que los precios se ven incrementados por tratarse de una zona tan turística.

Partes de La Rambla:

Las diferentes ramblas, empezando desde la Plaza de Cataluña, son las siguientes:

Rambla de Canaletes: Situada en la parte más alta de las Ramblas, junto a la Plaza de Cataluña, la Rambla de Canaletes es una zona muy concurrida y animada.

Rambla de los Estudios: Denominada así gracias a la antigua ubicación del Estudio General o Universidad, también es conocida como la rambla de los pájaros debido a que en las inmediaciones se encontraba el antiguo Mercado de los Pájaros.

Rambla de las Flores: La parte más colorida y perfumada de Las Ramblas se encuentra repleta de puestos de flores y plantas capaces de iluminar el más oscuro de los días. En esta zona se encuentra el mítico Mercado de a Boquería.

Rambla de los Capuchinos: También conocida como la Rambla del Centro, cuenta con numerosos lugares de interés en sus inmediaciones, como son el Gran Teatro Liceo, el Palacio Güell, o la cercana Plaza Real, donde se ubica nuestro restaurante Tobogán.

Rambla de Santa Mònica: Funcionando como vestíbulo del puerto, la Rambla de Santa Mònica es una animada zona repleta de  bares y restaurantes. Al final de la avenida, justo antes de llegar al mar se encuentra el Mirador de Colón.

Seguramente recordarás cómo tu madre insistía cada mañana diciéndote que el desayuno es la comida más importante del día. Y, efectivamente, a nuestros padres razón no les faltaba (incluso casi me atrevería a decir que si ahora eres tú quien ejerce el rol de padre, seguramente digas lo mismo a tus peques).

Y es que un buen desayuno no es importante sólo para los niños y los jóvenes, también para los más mayores; a pesar de que cada día lo habitual sea que tendamos a descuidar la primera comida del día por las prisas, el estrés o simplemente las pocas ganas de comer.

Teniendo en cuenta que el desayuno debería aportar entre un 20 a un 25% de las calorías que se consumen cada día, es evidente que nos encontramos ante una comida sumamente importante, sobretodo si tenemos cuenta que durante 8 horas no hemos comido nada (que es el periodo de descanso durante el que dormimos).

 

La importancia del desayuno para los niños y jóvenes

Tanto durante la infancia como en la adolescencia, los niños y jóvenes se encuentran en un continuo crecimiento tanto físico como intelectual. De ahí que sea vital el seguimiento de una alimentación sana y equilibrada, como forma de aportar a su organismo todos y cada uno de los nutrientes esenciales que tanto necesitan para su crecimiento y desarrollo.

En el caso del desayuno, nos encontramos ante una comida vital porque, después de 8 horas de ayuno, el pequeño aporta a su organismo alimentos que se transformarán en energía, y que utilizarán a lo largo de la mañana en la escuela o en el instituto.

Debemos prestar una atención especial a que el desayuno sea lo más equilibrado y variado posible, destacando sobretodo los lácteos, cereales, frutas o zumo, y grasas saludables.

 

La importancia del desayuno en los adultos

Evidentemente, también en los más adultos el desayuno es una comida igual de fundamental. Al igual que ocurre en los más pequeños, cuando dormimos durante la noche nuestro organismo tiende a utilizar menos energía que durante el día cuando estamos activos, pero igualmente a la mañana siguiente necesita de nuevos alimentos para poder nutrirse.

Por ello cuando no desayunamos, o lo hacemos más tarde que de costumbre (o mal), es común sentirnos fatigados, casi desmayados, siendo habitual que nos fallen las fuerzas y la energía.

No es de extrañar que los productos del mar sean grandes protagonistas en la gastronomía gallega si se tiene en cuenta sus 1500km de costa, numerosas rías y siendo el Puerto  de Vigo uno de los principales puertos pesqueros de Europa.

Entre la gran variedad de pescados y quizá los más sabrosos se encuentran la merluza, el rodaballo, la lubina, el mero, el lenguado o el xargo (chopa en castellano), que podemos degustar a la plancha, a la gallega o en caldeirada, pero también sofisticadamente preparados por cocineros especializados.

Aun así, hablar de Galicia es pensar en marisco.
Los mariscos gallegos destacan por su abundancia y su diversidad pero sobre todo por su extraordinaria calidad. Entre los más apreciados de la zona se encuentran los percebes, ostras, almejas berberechos, mejillones  vieiras o zamburiñas y las centollas, nécoras, cigalas, langostas y bogavantes.

Otro producto del mar que debemos incluir entre los más destacados de la gastronomía gallega es, sin duda, el pulpo. La mejor manera de probarlo es preparado “a feira”, es decir, cocido, troceado, adobado con pimentón y sal y rociado con aceite de oliva: exquisito. El pulpo es el protagonista en la divertida feria gastronómica “Festa do pulpo” en Carballiño
Sí se te hace la boca agua al oir la palabra marisco…entonces no has de faltar a la Festa do Marisco de O Grove

Los amantes de la carne no se irán defraudados de Galicia si prueban su deliciosa ternera gallega(con denominación de origen) o el capón de Villalba, pollo casero criado con una rigurosa alimentación natural y con espacio suficiente para moverse, que luego se traduce en una opción mucho más sabrosa que el habitual “pollo de supermercado”.

Como aperitivo no nos podemos perder los Pimientos del Padrón de los cuales se dice que “unos pican y otros non”, ni tampoco los chicharrones, una especie de carne desmechada que se elabora con los restos de la matanza del cerdo, cocidos y amasados con su propia manteca. Deliciosos y multicalóricos.
En Galicia también son muy características las empanadas, elaboradas con relleno de carne o de pescado.

El cocido gallego por excelencia es el lacón con grelos. Es un plato típico de la temporada de invierno cuyos componentes principales son el lacón de cerdo, patatas, chorizo y grelos (brotes de nabo en cuyos extremos nacen las flores).

A la hora de elegir un postre no debemos olvidarnos de las filloas. Son unas tortillas finas a base de harina de trigo, huevo y agua, similares a las crêpes francesas. Al ser una receta de origen desconocido tiene muchas variantes en cuanto a sus ingredientes, pueden incluir caldo, leche, sangre de cerdo (en época de matanza).A gusto del comensal se añade azucar, miel, crema o incluso unas gotas de aguardiente.
También es recomendable la famosa tarta de almendra realizada en Santiago de Compostela y conocida como Tarta de Santiago.

Y en cuanto a los quesos gallegos el más conocido es el denominado queso de Tetilla, nombrado así por su forma, similar a la mama de una mujer. Otras variedades de gran fama incluyen el queso San Simón de Villalba y la crema de queso producida en la zona Arzúa-Curtis.
Recomendamos a los amantes del buen queso y ambiente distendido acercarse a Fiesta del queso de Arzúa.

También debemos mencionar el queso de O Cebreiro, propio de la provincia de Lugo, y que puede degustarse tanto fresco como curado.

La producción tiene lugar en varios municipios de la provincia de Lugo, entre ellos Baralla, Becerrea, Folgoso do Caurel, Cervantes, Navia de Suarna, As Nogais, Tricastela y Piedrafita do Cebreiro.

Antiguamente, el queso debía obtenerse de cuajadas de varios días, ocasionando que sobrase masa la mayoría de las veces. La masa era prensada con una piedra dando al queso su forma característica, semejante a un hongo o gorro de cocinero, que se mantiene hoy pese a que las formas de producción han cambiado

España ha sido sumiller de la historia, pariendo variedades, creando vinos y recibiendo vides hasta hacerlas propias. España combina la más moderna enología con sanas prácticas artesanas, que une modernidad y tradición. Es una leyenda que supera a la realidad.

El sabor de España

Para conocer un país hay que haber probado su pan y bebido su vino. En gran parte los sabores de España son los sabores de sus vinos, tan variados como sus tierras y sus cocinas.

La diversidad es uno de los pilares de los vinos de España, que presentan una imagen atractiva y una oferta poderosa. Esta diversidad hinca sus raíces en las prácticas culturales españolas y en su orografía; cepas y suelos son un binomio indisoluble. La climatología, única entre los países de su latitud, hace el resto.

Desde Canarias, asomada al trópico, hasta los valles fluviales de la cornisa cantábrica, y desde el Mediterráneo hasta el estrecho donde se unen los mares, pasando por los viñedos esteparios de la Meseta Central y las concas de las serraladas ibéricas y pirenaicas, una rica diversidad de aromas y sabores hacen de los vinos de España un patrimonio de la Humanidad. Blancos con o sin barrica, frescos y perfumados rosados, tintos jóvenes y de eterno matrimonio con el mejor roble, hasta finos, cavas, espumosos, generosos, licorosos de todo tipo y añejos de ancestral tradición hechos por el tiempo y el monte.

Todo este rico activo, que atrae a consumidores y aficionados de todo el mundo, seduce con placer a quienes se interesan por el vino español para saber y beber. Nada se ama más que aquello que se conoce, y conocer los vinos de España enseña y entretiene.

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La filosofía del origen

Más de 700.000 Has de viñedos en España están amparadas por la filosofía del origen. 61 Consejos Reguladores protegen la producción vinícola de calidad. Esto es cada día más apreciado en los mercados internacionales, donde un inspirado vigor en la exportación española marca una tendencia positiva.

Las Denominaciones de Origen españolas proyectan su identidad, el valor del “terroir” y de la cultura de la zona y de la especie (las variedades de vid allí acogidas y cultivadas) de forma pulida y esplendorosa.

Los 10 mejores vinos españoles:

1. AALTO 2012: Vino muy limpio y brillante, color cereza picota intenso. Aromas frutales a fresas, frambuesas y grosellas. Intenso, goloso, fresco y carnoso en boca, con taninos muy dulces y equilibrados. Final de larga persistencia con tonos frutales.

2. ABADÍA RETUERTA SELECCIÓN ESPECIAL 2011:  Intensa capa de color granate con notas de fruta roja y negra madura con aromas balsámicos y especiados a regaliz. Potente, afrutado, cremoso y largo en boca. Con cuerpo, donde destacan unos taninos de marcada personalidad, muy agradables, que engrandecen su largo final, su persistencia.

3. LAN A MANO EDICIÓN LIMITADA 2011: Rojo picota muy intenso, franco y directo en nariz con aromas de fruta negra compotada y cacao que dan paso a la fruta roja y las flores violetas. Ataque en boca potente, con taninos vivos. Final muy largo donde destacan los sabores a fruta roja, cacao y tostados.

4. DOMINIO DE TARES CEPAS VIEJAS 2011: Color rojo picota, con aromas a confitura de frutillos rojos y negros, y especias dulces y torrefactos de la crianza. En boca es equilibrado y sedoso, con gusto de fruta negra bañada en cacao y un largo final de finas notas balsámicas.

5. VIÑA GODEVAL CEPAS VELLAS 2013: Color amarillo verdoso con todos dorados y aroma a fruta madura (manzana, melón y piña), coco, sabores ahumados y especiados. En boca, presenta sensaciones dulces que aportan cuerpo y volumen, sabores ácidos con elementos minerales frescos y persistentes.

6. DESCENDIENTES DE J.PALACIOS BIERZO PÉTALOS 2013: Color picota con ribete granate. Aromas de frutos rojos y negros en confitura, notas florales (violeta), bombón y cacao, hierbas aromáticas y finas maderas. Sabroso en boca, jugoso, fresco, aromático y equilibrado. Final frutal de buena persistencia y expresión mineral.

7. CVNE RIOJA IMPERIAL RESERVA 2010: Color cereza picota con matices rojo brillante. En nariz resaltan aromas frutos del bosque y regaliz las notas especiadas a tomillo, romero, clavo y hoja de puro que proceden de su estancia en barrica. En boca tanino amable que aporta redondez y frescura.

8. FINCA SAN MARTÍN CRIANZA 2012: Rojo rubí de capa media y ribete púrpura. Aromas de frutas rojas (grosellas, frambuesas), de palo de regaliz, notas especiadas y balsámicas. En boca, fresco, goloso y redondo. Final largo a especias, chocolate negro y toffee.

9. HACIENDA MONASTERIO COSECHA 2011: Color rubí oscuro y brillante. Aromas complejos, frescos y minerales en nariz, con notas de regaliz y grosellas. En boca, presenta taninos pulidos en equilibrio con la fruta, la mineralidad y la acidez. Estructurado y fresco, con un final largo y frutal con recuerdos de su crianza.

10. CAPELLANÍA 2010: Vino pajizo brillante con aromas de flores blancas. frutas frescas, pera, piña, crisantemo y lila. Frutoso, equilibrado, corpulento y mineral, con notas de fruta de hueso. Su final dura varios minutos en boca.

 

Todos en alguna ocasión hemos consumido esta comida, la que conocemos por comida rápida, se trata de comida rica en calorías pero con un muy bajo aporte de nutrientes, es decir, aporta energía sí, pero realmente no nos nutre como otro tipo de alimentos.

En los últimos años la comida chatarra ha alcanzado un auge podría decirse mundial, y ha llegado a ser predominante en la alimentación de muchas persona. Expertos creen que llevar una dieta que incluya alimentos chatarras en abundancia conduce a obesidad y a las enfermedades que se vinculan con el exceso de peso.

Desafortunadamente la comida chatarra suele tener varios aspectos negativos en común, como el exceso de grasa, comidas ricas en carbohidratos y poca fibra dietética. Tristemente, este tipo de alimentación se está volviendo en la favorita de los niños y jóvenes, ya que sus intensos sabores son atractivos para el paladar y además tienen muy buenas estrategias de mercadotecnia para acercarse al público infantil, volviéndose en la comida que todos prefieren. Algunos ejemplos de comida chatarra son las hamburguesas, los caramelos, los perritos calientes, etc.

Un sabor atrapante

La comida rápida generalmente es muy condimentada y rica en sal, lo que intensifica sus sabores, esto, para nuestro paladar resulta muy atractivo. Además, se ha demostrado que la combinación de grasa y carbohidratos en la proporción que está en estos tipos de alimentos nos hacen desear más porque disparan en nuestro cerebro una sensación de bienestar, sin embargo, esto no quiere decir saludable.

¿Por qué es perjudicial?

La comida basura además de ser pobre en nutrimentos y suele tener altos niveles de sodio, que si se consume habitualmente puede contribuir a enfermedades como hipertensión arterial,  enfermedades del hígado, o puede llegar a afectar el riñón.

Cuando nosotros preparamos nuestros alimentos en casa, elegimos lo mejor, nos preocupamos por tener la mejor calidad de alimentos, sin embargo, en la preparación de los dichosos alimentos chatarra, muchas veces se emplean saborizantes y sustitutos para abaratar los costos de producción y aumentar el margen de ganancia, de tal forma que no son alimentos de muy buena calidad.

El tema de las calorías también es relevante, ya que la mayoría de estos alimentos no aportan fibra, no nos brindan saciedad y por lo tanto no sólo comemos un alimento rico en calorías también tenemos tendencia a exceder la cantidad de alimento que deberíamos ingerir, traduciéndose en muchas calorías extras. Podría decir que estos alimentos estan diseñados para satisfacer al paladar pero no las necesidades nutricionales de nuestro cuerpo.

 

Peligro para los más jóvenes

Se dice que los hábitos que adquirimos en casa son los que llevamos con nosotros a la adultez y por lo tanto, son los que heredamos a nuestra familia, es fácil optar por la comida chatarra, suele ser económica, práctica y muy rápida, por lo que si el tiempo nos falta, estamos muy estresados y no podemos preparar los alimentos, seguramente consideraremos la comida chatarra como una opción, y si nuestra situación no cambia, antes de lo imaginado, estaremos comiendo dos o tres veces a la semana este tipo de alimentos.

Desafortunadamente, los jóvenes tienden a elegir la comida chatarra con más frecuencia y una dieta rica en estos alimentos se traducirá en obesidad y enfermedades asociadas, como la diabetes e hipertensión durante la adultez.

Es increíble ver que en muchos hogares la comida chatarra se vuelve cada vez más cotidiana, e incluso los más pequeños a veces sólo quieren comer eso, y no probarán otro tipo de alimentos porque están acostumbrándose a la comida chatarra.

¿Cómo evitar consumir comida basura?

La comida rápida se puede consumir ocasionalmente, pero si comenzamos a basar nuestra alimentación en este tipo de alimentos, estamos poniendo en riesgo nuestra salud.

Primero que nada y aunque resulte complicado es importante identificar si estamos cayendo en un consumo habitual de este tipo de comida, si es así, no esperes a mañana para hacer cambios, empieza hoy.

– Programa tus horarios de comida: Muchas veces la falta de tiempo nos obliga a recurrir a la comida chatarra, pero esto puede salirnos muy caro, es importante que programes y trates de respetar tus horarios de toma de alimentos.

– Prepara la comida en casa: Los alimentos que nosotros mismos preparamos no sólo son de mejor calidad, también suele estar mejor balanceados nutricionalmente, por lo que es preferible que prepares tus alimentos en casa, si esta tarea se te dificulta, puedes prepararlos con anterioridad, recuerda incluir suficientes frutas y verduras en tu alimentación diaria.

– No pases demasiado tiempo frente a la televisión: Te sorprenderías de la cantidad de propaganda de comida chatarra que puedes llegar a ver en tan sólo una hora de televisión, si tu plan es dejar de consumirla, evita que tus hijos  tú pasen demasiado tiempo frente a la televisión.

– Evita premiar a tus hijos con comida chatarra: Muchas veces podemos recurrir a la comida chatarra para premiar a los hijos, o celebrar, sin embargo, si abusamos de esto, ellos pueden interpretar que el algo “bueno”, y asociar el consumo de comida chatarra a un bienestar, que es totalmente lo opuesto.

– Elegir comida casera: No siempre tenemos la posibilidad de comer en casa, pero si podemos optar por un restaurante con comida casera, así que si existe la necesidad hay que tener preferencia por estos establecimientos, tal vez tome un poco más de tiempo

Llevar una alimentación sana que sea equilibrada y variada contribuye a mantener la salud y el bienestar de una persona. De hecho, tener unos hábitos de alimentación saludables puede ayudar a prevenir enfermedades como la obesidad, la diabetes o la arteriosclerosis. Asimismo, una mala alimentación puede afectar al desarrollo físico y mental, reducir el rendimiento o afectar al sistema inmunitario, provocando que el organismo sea más vulnerable.

Para alimentarse de forma sana y equilibrada es necesario tener en cuenta algunos principios básicos. Así, una alimentación equilibrada, debe contener los nutrientes esenciales para que el organismo lleve a cabo todos los procesos metabólicos necesarios y pueda realizar las actividades diarias con energía.

De esta forma, las proporciones de nutrientes que necesita el cuerpo humano diariamente fueron establecidas por los expertos Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1988, y son las siguientes:

  • Los hidratos de carbono deben suponer el 55-60% del aporte energético diario total.
  • Entre el 10 y el 15% de la energía calórica diaria debe proceder de las proteínas.
  • Las grasas no sobrepasarán el 30% de las calorías totales ingeridas, de las cuales se aconseja que el porcentaje de grasas saturadas sea inferior al 10.

10 reglas para una alimentación saludable:

  • Una alimentación variada y equilibrada es fundamental para mantener un buen estado de salud.  Para ello se recomienda comer todo tipo de alimentos: verduras, frutas, carne, pescado, cereales integrales y lácteos desnatados son la base de una dieta equilibrada.
  • La base de una alimentación sana son los productos elaborados a partir de cereales como el pan, la pasta y el arroz. Se recomiendan los cereales integrales por su aporte en fibra, vitaminas y minerales, mucho mayor que en los cereales refinados. Consumir patatas también es importante y saludable.
  • Tanto si estás haciendo dieta como si no, para que la alimentación sea equilibrada, el plan de alimentación diario debe incluir entre cuatro y cinco raciones de fruta y verdura.
  • El pescado, la carne, el embutido y los huevos aportan componentes muy importantes para el organismo. Además, encontramos calcio en la leche y yodo, selenio y ácidos grasos omega 3 en el pescado azul. Es suficiente consumir entre 300 y 600 gramos de carne y embutido para llevar una alimentación equilibrada.
  • Intenta comer alimentos que contengan poca grasa. Opta, por grasas con un alto contenido en ácidos grasos no saturados, como las grasas vegetales, entre ellas especialmente el aceite de oliva.
  • Es recomendable controlar el consumo de azúcar y sal. En su lugar se pueden usar condimentos como las hierbas y las especias, que aunque pequeñas contienen muchas vitaminas y minerales, especialmente el perejil y el ajo.
  • El modo de preparar los alimentos es también una parte importante en la alimentación sana. Se recomienda cocer los alimentos a baja temperatura y, a ser posible, con poca agua y poca grasa. Es más recomendable utilizar técnicas de cocción como el papillote, al horno o al vapor y evitar las frituras.
  • Una alimentación sana no es completa si no se ingiere suficiente líquido. Es importante beber como mínimo un litro y medio al día, sobre todo agua o infusiones de hierbas sin azúcar.
  • Una alimentación equilibrada tiene que estar acompañada de deporte o ejercicio. Se considera óptimo dedicar entre 30 y 60 minutos al día al ejercicio físico o el deporte.
  • Tómate tu tiempo para comer y, sobre todo, ¡disfruta de la comida! Comer con conciencia contribuye a comer bien y proporciona mejores resultados que cualquier dieta

Hoy hablaremos sobre el pescado azul y sus beneficios:

El pescado azul o graso es el pescado que tiene una elevada proporción de grasa en su carne. Contiene 5g de grasa por 100g de pescado.

Son pescados azules: sardina, salmón, bonito del norte o atún blanco, boquerón, caballa, verdel o estornino, palometa o japuta, jurel, lubina y besugo (estos dos últimos son los que tienen el contenido más bajo en grasa del grupo).

La cantidad de grasa del pescado varía en función del tamaño, de la época del año en que ha sido capturado (antes o después del desove) y de las temperaturas de las aguas, por eso hay diferencias en las tablas de composición de alimentos en cuanto al contenido de grasa de diversos pescados pudiendo ser en ocasiones considerados como pescados blancos o azules.

Propiedades nutritivas del pescado azul:

El pescado azul es una buena fuente de proteínas (similar a la carne y al huevo), grasas insaturadas (oleico, linoleico y omega 3), minerales (yodo, hierro -algo menos que en la carne-, fósforo, magnesio y calcio -en las especies que se toman con espina-) y vitaminas A, D y B12.

¿Porqué son beneficiosas las grasas del pescado azul para nuestro organismo?

El pescado azul es rico en grasas insaturadas; entre ellas cabe destacar los ácidos grasos omega 3 (W3), con efectos saludables como:

  • reducir los niveles de triglicéridos en sangre,
  • disminuir la presión arterial,
  • disminuir el riesgo de trombosis,
  • aumentar la vasodilatación arterial.

Es decir, en el contexto de una dieta equilibrada, las grasas insaturadas contribuyen a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

¿Qué relación hay entre el pescado azul y las enfermedades cardiovasculares? ¿Y con el colesterol?

Los científicos llevan ya muchos años investigando las propiedades beneficiosas para el ser humano de los ácidos grasos omega 3, al descubrir que los esquimales y los japoneses, con un consumo muy elevado de pescado azul, tienen la tasa más baja de mortalidad por enfermedades cardiovasculares.

¿Para qué personas es especialmente recomendable?

Para quien quiera llevar una alimentación sana, variada y equilibrada.

  • Para quienes tienen riesgo de padecer o padecen una enfermedad cardiovascular, ya que los ácidos grasos tipo omega 3 manifiestan un efecto protector, puesto que disminuyen la viscosidad de la sangre, reduciendo así el riesgo de formación de trombos.
  • También es especialmente recomendable para los deportistas, las personas mayores y las mujeres embarazadas.

 

¿Cómo hay que cocinarlo para que no pierda sus propiedades nutritivas?

Las diversas formas de cocinado no afectan a los ácidos grasos omega 3.

Pero sí influyen en la digestión: a la plancha, a la papillote, al horno o hervido se digiere más rápidamente que en el caso de prepararlo frito o con salsa.